Viernes Santo

Vía Crucis a la barda

Mensaje del padre obispo Fernando M. Croxatto al finalizar el Vía Crucis

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

I. Hemos llegado al final de un nuevo Vía Crucis de nuestra ciudad…Hemos venido todos nosotros a “hacer el camino de la Cruz, el camino de Cristo al Calvario; hemos venido a acompañar al Amigo, al Maestro, al Señor, que en su exceso de amor lo dio todo por nosotros, hasta la última gota de Su Sangre. Este es el último lenguaje del amor de Dios, el último ‘recurso del Dios que nos ama: dejarse matar para decirle al hombre: TE QUIERO’. (M. Pascual)

II. Al que ama bien, nunca le parece que lo que hace por quien ama sea mucho. Jesús no vaciló en hacerse ofrenda al Padre. Se sacrificó hasta lo último, no le pareció mucho, pero lo hizo por un valor alto, más alto que cualquier otro valor terrenal, inclusive nuestra propia vida terrena, que no es el último valor. “Más importante ha sido en Cristo la ‘fidelidad a la Palabra del Padre’ aunque hubo que poner en peligro su propia vida hasta la muerte” (EV)… ¿𝘛𝘦𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘤𝘭𝘢𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴, 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘳𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘰𝘺 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰? ¿𝘌𝘴𝘵𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘪𝘴𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘰𝘴 𝘢 𝘥𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘺 𝘵𝘰𝘥𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰, 𝘴𝘶 𝘗𝘢𝘭𝘢𝘣𝘳𝘢, 𝘭𝘰𝘴 𝘷𝘢𝘭𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘌𝘷𝘢𝘯𝘨𝘦𝘭𝘪𝘰, 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘷𝘢𝘭𝘰𝘳 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰?

III. La experiencia humana nos enseña: “𝘌𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘮𝘢 𝘣𝘪𝘦𝘯, 𝘯𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘭𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘰𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘴𝘢 𝘯𝘰 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦 𝘴𝘰𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘳 𝘌𝘓 𝘖𝘓𝘝𝘐𝘋𝘖” … Y a Cristo le duele nuestro olvido, pero no por olvidarlo a ÉL, porque los hombres no lo amen… Le duele algo más profundo: “¡𝘘𝘶é 𝘴𝘰𝘭𝘰𝘴 𝘴𝘦 𝘷𝘢𝘯 𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳 𝘴𝘪 𝘮𝘦 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘳𝘰𝘯, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘪𝘷𝘪𝘳 𝘴𝘪𝘯 𝘔í 𝘦𝘴 𝘮𝘶𝘺 𝘥𝘶𝘳𝘰!» … Y ¿cómo nos damos cuenta de esta verdad? Nuestra vida hoy está siendo cada día más dura, más pesada… Y Cristo sigue mendigando hoy nuestro amor. Él sabe que el corazón del hombre no descansa, si no descansa en Él, nuestra vida vive un VACIO INFINITO SIN ÉL y somos como pozos agrietados, en donde por más que cada día nos esforzamos, corramos de aquí para allá, luchemos por tantas injusticias, sin embargo, EL VACIO, EL DESAMOR, LA INSATISFACCION siguen estando…

Lo sabemos queridos hermanos, si queremos tener algo original sale caro, por eso hoy todos vamos buscando las cosas alternativas… También 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘰𝘳𝘪𝘨𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘥𝘦 𝘺 𝘦𝘯 𝘊𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰, 𝘭𝘢 𝘤𝘳𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢𝘯𝘢 𝘢𝘶𝘵é𝘯𝘵𝘪𝘤𝘢 sale cara, cuesta más, por eso el mundo va creando “proyectos de vida alternativos-genéricos”, pero que nada tienen que ver con 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘭𝘦𝘯𝘢 𝘰𝘧𝘳𝘦𝘤𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘑𝘦𝘴ú𝘴.

IV. Escuchemos hoy nuevamente a Cristo, que, al derramar Su Sangre, no sólo nos está diciendo cuánto nos ama, sino también lo que vale cada hombre. “Fuimos rescatados de nuestra conducta necia”, dirá San Pedro, “no por oro o plata, sino con una sangre preciosa.” (cf. 1Pe.1, 18-19)

Después de haber caminado con Cristo y si hemos contemplado esta sangre derramada, ¿cómo no decir “¡qué valor tiene el hombre a los ojos del Creador, si ha merecido tan gran Redentor!”? (EV.25)

¿Cómo no darnos cuenta, queridos hermanos y hermanas, que 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘦𝘴 𝘭𝘦ñ𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦𝘮𝘢𝘥𝘢 𝘦𝘯 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰, 𝘦𝘯 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘩𝘰𝘨𝘶𝘦𝘳𝘢? ¡No quememos nuestra vida en cualquier hoguera… Quemémosla en la única hoguera digna de tu corazón y el mío, ¡𝗹𝗮 𝗵𝗼𝗴𝘂𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗖𝗼𝗿𝗮𝘇ó𝗻 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼! 𝗟𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗮𝗿𝗱𝗲𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝗱𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿𝘁𝗲, 𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘁𝗿𝗮𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮, 𝗻𝗼 𝗲𝗻𝗴𝗮ñ𝗮, 𝗻𝗼 𝘁𝗲 𝘂𝘀𝗮 𝗻𝗶 𝘁𝗲 𝗺𝗮𝗿𝗴𝗶𝗻𝗮, 𝗻𝗼 𝘁𝗲 𝗮𝗴𝗿𝗲𝗱𝗲, É𝗹 𝘁𝗲 𝗱𝗶𝗰𝗲 𝘁𝗲 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗼. ¡𝗩𝗶𝘃𝗲 𝗲𝗻 𝗺í, 𝗬𝗼 𝘀𝗼𝘆 𝗹𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗩𝗶𝗱𝗮 𝗮𝘂𝘁é𝗻𝘁𝗶𝗰𝗮! (cf. 1Jn.3,14)

V. Digámosle a este Cristo Crucificado ¡HEMOS VENIDO A ADORARTE JESÚS!

VI. ¡Todos nosotros hemos venido a adorarte Jesús, a decirte con nuestras vidas hechas camino y contemplación, detrás de tu Cruz, QUE NO HAS MUERTO EN VANO… Que tu vida entregada sigue siendo para nosotros y para muchos hermanos de nuestra provincia, país, continente, mundo: LA LUZ QUE NOS GUÍA; LA VERDAD QUE NOS FUNDA; LA ESPERANZA QUE NOS ANIMA; LA FORTALEZA EN NUESTRAS LUCHAS; EL AMOR QUE NOS SOSTIENE…

VII. Un año más que estamos aquí JESÚS; un año que se nos sigue presentando duro, difícil, dramático, inseguro… Las cosas no están bien, ni dentro, ni fuera de tu Iglesia… Por momentos no sabemos cómo pelear el cada día, nos sentimos superados desde donde se nos mire, todo se ha hecho más exigente para todos: las familias, los jóvenes, los ancianos, los niños, los que trabajan, los que gobiernan, los que sirven, los consagrados… Pero aún así, en esta noche, al final de este camino, volvemos a decirte y a decirnos unos a otros, aquí delante de tu Cruz: 𝗡𝗼 𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗻𝗶𝗺𝗮𝗺𝗼𝘀, 𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗮𝗿 𝗽𝗼𝗿 𝘃𝗲𝗿𝗴ü𝗲𝗻𝘇𝗮, 𝗻𝗶 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝗱𝗲𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗮𝘀𝘁𝘂𝗰𝗶𝗮 𝗼 𝗳𝗮𝗹𝘀𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮 𝗣𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝗼𝘀… Si el Evangelio resulta impenetrable, lo es para los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les ha enceguecido el entendimiento…

Estamos entristecidos por todas partes, pero no abatidos; desorientados, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y en todas partes llevamos en nuestro cuerpo tus sufrimientos, Jesús, para que también Tu Vida se manifieste. Nosotros sabemos que Aquel que te resucitó, nos resucitará también a nosotros y nos reunirá a tu lado. No nos desanimamos. Nuestra angustia que es leve y pasajera, unida a Vos, nos prepara una gloria eterna que lo supera todo. Nosotros sabemos que si esta tienda de campaña, nuestra morada terrenal es destruida, tenemos una casa permanente en el Cielo, no construida por hombres, sino por Dios. Por eso, nos sentimos plenamente seguros, sabiendo que habitar en este cuerpo es vivir en el exilio, lejos de Ti; por eso, caminamos en la fe y todavía no vemos claramente… ¡Aunque anhelamos ver TU ROSTRO CARA CARA! Nosotros sabemos que el que vive en Ti es una nueva criatura: “lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente…” (cf. 2Cor. 4 y 5)

VIII. Por eso, queridos hermanos de Neuquén vayamos diciendo juntos: ¡𝗡𝗘𝗨𝗤𝗨É𝗡, 𝗩𝗜𝗩𝗘 𝗗𝗘 𝗖𝗥𝗜𝗦𝗧𝗢 𝗬 𝗔𝗡Ú𝗡𝗖𝗜𝗔𝗟𝗢! ¡𝗡𝗘𝗨𝗤𝗨É𝗡, 𝗩𝗜𝗩𝗘 𝗗𝗘 𝗖𝗥𝗜𝗦𝗧𝗢 𝗬 𝗔𝗡Ú𝗡𝗖𝗜𝗔𝗟𝗢!

IX. Y que el Señor nos bendiga, nos conceda RESUCITAR con CRISTO en estas PASCUAS, en su nombre de Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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